
Presidencia de
José Batlle y Ordónez Pacto
de Nico Pérez La
guerra civil de 1904 (enero a setiembre) La
paz de Aceguá - 24 setiembre de 1904 Obra
gubernamental durante la 1ª presidencia de Batlle Presidencia
de Claudio Williman (1907 - 1911) Batlle
en Europa (1907 - 1911) 2ª
Presidencia de Batlle (1911 - 1915) El
reformismo Obra
social de Batlle Obra
económica de Batlle Batlle en
Europa (1907 - 1911) Durante
los cuatro años que Williman fuera Presidente en Uruguay, Batlle se radica en
Europa con el objetivo de prepararse para una nueva etapa en su vida y en la del
país. Su ideología desde el
punto de vista filosófico se basa en el Humanismo, o sea haciendo hincapié en
la dignidad y el valor de las personas, como seres racionales con idénticas capacidades,
que saben usar su libertad y voluntad para manejarse individualmente, oponiéndose
al materialismo dialéctico de Marx, que también estaban en auge. Aplicaba
su filosofía a la sociedad en defensa de la justicia social. Si el Estado se comprometía
en los temas sociales, la cuestión social se solucionaría en Uruguay, sin necesidad
de sufrir los grandes problemas que enfrentaban los europeos, era lo que se llamó
Estado benefactor, que debía acentuar su intervensionismo en pos de la paz social.
Debía legislarse a favor de las 8 horas, los seguros contra accidentes laborales,
la jubilación y las pensiones a la vejez, la asistencia a los enfermos debería
ser: pública, gratuita y laica. Era necesario una reforma en el Estado, transformándolo
en árbitro y componedor en defensa de los más débiles a través de la legislación.
Aplica también su filosofía a la política, propugnando la democracia a través
del sufragio universal, el plebiscito y la instrucción de los ciudadanos, que
con su criterio formado pudieran participar activamente en el ejercicio de la
soberanía. Acorde a su filosofía valoraba mucho la libertad, la dignidad, las
capacidades individuales que el Estado debería asegurar. Batlle observaba que
la Constitución del 30 facultaba ampliamente al Presidente y esto podía
hacer caer al Uruguay bajo regímenes totalitarios, aún actuando dentro de los
límites constitucionales; en su pensamiento estaba el Ejecutivo Colegiado, que
dividiría el peligro de actuar a las dictaduras personales, entre nueve hombres.
Consideraba así mismo necesario separar definitivamente Iglesia de Estado,
con el mismo concepto: desde la reforma de la Constitución del 30 que tantas
facultades le otorgaba a la Iglesia. También creía imprescindible una reforma
dentro de los partidos, democratizándolos. En el plano económico, su filosofía
planteaba la necesidad del intervensionismo estatal, que estaba en manos de particulares
hasta ese momento. El mismo compromiso social lo lleva a marcar como indicado
el intervensionismo económico, en defensa del patrimonio nacional. En este sentido
se propone: nacionalizar el crédito, los seguros, los servicios públicos esenciales
y fomentar el proteccionismo aduanero en beneficio de la naciente industria nacional,
para liberar al país de la dependencia exterior. Por estas ideas, Batlle fue tildado
de socialista sin bandera por gentes de sus propias filas, pero este hábil periodista,
que había fundado El Día en 1886, había captado los reclamos socialistas y quiso
que Uruguay no pasara por esa etapa. El
objetivo perseguido era el de formar un país donde predominara la clase media
y la posibilidad del ascenso social: el obrero podría ascender y sus hijos estarían,
por medio de la educación, en mejores posiciones, pero esto se dio mayoritariamente
en las zonas urbanas (Mvdeo y ciudades departamentales), pero la realidad rural
estaba lejos de modificarse; predominaba el latifundio ganadero y el minifundio
agricultor. Esta contradicción de un medio urbano mejorado y un medio rural
atrasado, tendrán sus consecuencias cuando el ciclo económico internacional entrara
n su etapa de depresión. En
1910 le comunican a Batlle, que estaba en Europa, que el Partido Colorado lo nombraría
candidato a Presidente y al aceptar la nominación Batlle informa que pensaba hacer
transformaciones en el país, adelantando parte de su programa. 2ª
Presidencia de Batlle (1911 - 1915) En
el mismo acto de juramento de asunción de mando marca su distanciamiento con la
Iglesia. En primer lugar hace el juramento de estilo jurando por Dios y los Santos
Evangelios, pero aclarando seguidamente que ese requisito constitucional no tiene
valor para él, y hace su juramento personal, por su honor de hombre y ciudadano,
en el que expresará que su gobierno estará inspirado en la justicia, el progreso,
el bien de la República y en el estricto cumplimento de las leyes, fiel a su formación
humanista. El
reformismo Favorecerá a
muchos pero tendrá sus detractores entre las clases altas y mismo dentro del propio
partido habrá escisiones. Esta serie de transformaciones que Batlle comienza
planteando desde su 1ª presidencia, se irán concretando, unas más rápido que otras,
durante su 2ª presidencia y terminada ésta seguirá impulsándolas desde el Partido,
al no quedar conforme con el tratamiento que el parlamento diera a algunos de
esos proyectos, consecuente con su pensamiento. Tanto es así que muchos autores
consideran que el batllismo de extiende hasta el año 1929, fecha de su fallecimiento.
La influencia que siguió ejerciendo en la política uruguaya, queda demostrada
con el hecho de que la Constitución que se aprobara en 1917, durante la presidencia
de Feliciano Viera, recoge gran parte de su proyecto de reforma constitucional.
Obra
social de Batlle - Presentación
del proyecto de ley de 8 horas - Habiendo constatado irregularidades, por medio
de la Oficina Nacional del Trabajo, que Batlle pusiera en funcionamiento, tales
como, salarios bajos, mujeres en tareas inadecuadas y el trabajo de niños en las
fábricas textiles y de vidrio de edades entre 6 a 8 años, se plantea acortar las
jornadas laborales y la ilegalidad al emplear a niños tan pequeños. Asimismo se
reglamenta el horario y las tareas de niños entre 13 y 18 años. La mujer gozaría
de 40 días de descanso en período de embarazo. Se establece un máximo de 40 horas
semanales, aunque al final se votó por 48 horas semanales. La licencia anual fue
otro de los beneficios incorporados en este proyecto. Luego de su discusión se
aprobará en 1915, con algunas variantes al proyecto de Batlle. Industria y Comercio
eran los más afectados por no estar organizados gremialmente. "La Democracia"
(Carlos Roxlo y Luis Alberto de Herrera) "tenemos una oscura republiquita". "El
Día" (Batlle) " tenemos una oscura republiquita, pero tendremos leyecitas adelantaditas".
- Presentación del proyecto de ley de prevención de accidentes de trabajo
- Basándose también en datos de la Oficina Nal. del Trabajo, se constató que determinados
accidentes laborales podrían prevenirse, por ejemplo los de la Industria de la
Construcción. Esta medida también fue resistida por ocasionar más gastos a los
patronos y recién fue aprobada para 1920 pero con el agregado de la indemnización
para los accidentes laborales.
- Se establece el funcionamiento de Ferias francas facilitando a los consumidores
la compra de productos más baratos, al estar exentos de impuestos y de alquileres
los productos de primera necesidad. Tarea municipal que se puso en funcionamiento
hacia 1911. - El Proyecto
de ley de pensiones a la vejez Constatado mediante el censo de 1908 que el
país había muchos indigentes mayores de 60 años, Batlle se ocupó del tema que
recién pudo aprobarse en 1919, luego de ser atacado desde "La Democracia", con
el argumento de que no merecía igual premio el laborioso que el haragán, pero
Batlle, respondía desde El Día con su filosofía humanista, que se trataba de no
dejar morir de hambre a quienes no previeron con ahorro la pobreza en la vejez.
Esta pensión sería de $ 8.-, en el momento que un salario decoroso andaba por
los $ 50.- - El Proyecto
de ley sobre indemnización por despido se aprobó en 1914. Debido a la primera
pugna planetaria de agosto de 1914 y ante la inseguridad y el temor de una fuerte
crisis económica, muchos empleados de comercio fueron despedidos con un solo mes
de sueldo, tal como establecía el Código Civil, pero a partir de diciembre, se
aprueba la primera ley al respecto de nuestro país, cuyo contenido decía básicamente
que cada dos años le correspondería un sueldo más al trabajador despedido y debería
dársele también un preaviso de dos meses al empleado. En
el pensamiento de Batlle, el Estado como administrador debía brindar comodidad,
higiene y accesibilidad a los más necesitados; estos adelantos que trajo la modernización
no debían ser privativos de las clases acomodadas, sino usados por todos en igualdad
de condiciones. Si
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