Al
"Negro" Ayala. Esta
me la contó Diego Montes de Oca, que por entonces jugaba en la quinta, y no faltaba
nunca a acompañar al Hura, en la cancha que fuera.
Ese día el cuadro esperaba, como siempre, en Comercio y Ramos, listo a librar
en el Saroldi una de sus tantas batallas, pero el ómnibus que habitualmente transportaba
al plantel no aparecía por ningún lado. Cuando faltaban apenas minutos para empezar
el partido y los puntos parecían irremediablemente perdidos, desde la vieja calle
Rivera se metió en dos ruedas, por Comercio, el Mercury del "Negro" Ayala con
la bocina abierta. Cuentan quienes lo
vieron, que Obdulio se bajó corriendo, y al grito de ¡vamos, vamos!, fue empujando
dentro del auto a los doce jugadores con sus respectivos bolsos. Al "Ticky" Martínez,
por azar el último en subir, lo tuvieron que meter casi a presión, para poder
cerrar la puerta. Así se marchó, esa
tarde, el Huracán, rumbo al Prado, nadie sabe cómo, a escribir otra página de
su increíble historia. Edison
Hachebé.(Revista "Del Hura", Nº 6, 16 de agosto de 1998). |