En
base a esta realidad la lucha electoral era inevitable; es así que surge una corriente
de base, integrada por socios en su gran mayoría sin ninguna experiencia directriz.
Esta agrupación denominada "Por su barrio y con su gente" toma como número electoral
el año de la fundación del club, 1937. Por su parte el oficialismo se presenta
con el número 11, renovando en gran medida a sus integrantes y distanciándose
notoriamente del "figueredismo". Triunfa la lista 11, y pese a lo áspero de la
campaña, la síntesis entre las dos posiciones es notoria. Los vencedores, presididos
por Saúl Erdman, le dan un primer gran impulso al complejo deportivo, abandonado
por más de 20 años. A partir de ese momento,
y pese a un año 94 muy malo en lo deportivo, Huracán Buceo comienza una etapa
de desarrollo que lamentablemente vuelve a frenarse algunos años después, por
la inoperancia y oportunismo de algunos dirigentes, que endeudan al club.
Estos años marcan, además, el retorno de
Huracán al círculo de privilegio al obtener el campeonato de la "B" en 1995. Dirigidos
por Beethoven Javier y tras una buena campaña, el 17 de diciembre de ese año el
Hura derrota a Colón en la última fecha del torneo, ante una Bombonera con más
de 6000 espectadores y como en los viejos 60 genera una impresionante caravana
que desata el festejo hasta la madrugada. Los titulares de los diarios, referentes
a aquella jornada decían: "Un retorno muy esperado: Huracán campeón de la "B".
(El País). "Un barrio no llora de casualidad, el Buceo fue un Huracán ".
(El País); "El Buceo está de fiesta". (La República), entre otros.
Finalmente estos últimos años en primera
"A", donde se juega por primera vez un torneo internacional, la copa Conmebol,
en forma por demás digna. Para
terminar este repaso, sólo resta decir que si bien tenemos nostalgia de ese pasado
lleno de gloria, no por eso quitamos la mirada de un futuro donde muchas canchas
llenas nos esperan. La idea de este trabajo es no perder esa memoria, asumir esta
historia en todos sus detalles, con errores y aciertos, con fracasos y victorias,
recordando siempre a todos quienes defendieron a HURACÁN BUCEO tanto dentro como
fuera de la cancha. El momento es difícil, no hace falta decirlo; pero este club
pequeño y grande a la vez, ese viento de barrio, quiere vivir. Nadie, ni los enemigos
de afuera, ni los mercaderes disfrazados de dirigentes, podrán quebrar el sentimiento.
Esta hermosa historia la escribió la gente, esa gente que es lo mejor de Huracán
Buceo: los que iban a la Escuela Japón y a todas las escuelas del barrio, con
túnica, moña y un gorrito de lana de tres colores entrañables, esos que hoy son
hombres y mujeres, pero siguen transitando con asombro de niño las calles del
Buceo; aquellos que sufrían en la tribuna y los que con orgullo se ponían en el
pecho la camiseta gloriosa, para salir a defenderla con la vida, si fuera necesario;
los que juntando diarios viejos y botellas fueron forjando el sueño de cada domingo.
El momento es difícil, sí, pero en cada columna o muro pintado de Comercio, en
cada botija luciendo la negra, blanca y roja del Buceo, en cada bandera colgada
de un balcón, vive, terca, la esencia de ese sentimiento que se resiste a morir.
A no olvidar entonces, sin dejar de caminar,
para que el Hura siga siendo cada día más, "ALMA DE BARRIO Y CORAZÓN DE PUEBLO".
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