1968
es sin duda el año más importante en la historia de Huracán Buceo. Dirigido por
el recordado Gerardo "Coco" Spósito, Huracán había conformado un cuadro como para
no repetir la frustrante experiencia de 1961. Lo que ni el más optimista de los
habitantes del Buceo podía suponer, era precisamente lo que sucedió: Huracán Buceo
se convirtió en la sensación del torneo, tanto dentro como fuera de la cancha.
Trascendiendo lo deportivo el Hura se convirtió
en un impresionante fenómeno de masas. El apoyo que siempre había tenido el club
por parte del barrio se transformó en una marea unánime: nadie en el Buceo, en
Malvín, Villa Dolores y aún en la Unión era ajeno al sentir huracanense. Desde
las páginas de "El País" el popular periodista Carlos Soto lo veía así: "El
barrio Buceo manda en Montevideo... el Huracán arrasa la ciudad con cantos, bombos,
gorritos, acunando un primer puesto y una condición de invicto, defendido a coraje
puro... En el Buceo no se puede dormir... además, nadie piensa en hacerlo... las
horas más largas del mundo son las que van de partido a partido... Durante la
interminable semana cada hincha recorre el barrio casa por casa, recolectando
botellas en desuso, diarios viejos, cualquier cosa que pueda ser negociada en
busca de los pesos que la institución necesita. Colaboración humilde pero valiosa...
aporte que se agiganta en la intención, en el cariño, en la esperanza agrandada
del hincha que por fin, puede salir del letargo de las derrotas para transformarse
en la nota... Hay un desfile diario de
los niños en busca de las aulas de la vieja escuela "Japón", marchando por Comercio
en exposición de gorritos tricolores, casi gritando su partidarismo, poniendo
color, cosa inusitada, belleza pura... (...) El barrio Buceo manda en Montevideo...
El Huracán arrasa la ciudad... desde los ranchos de la costa a los lujosos apartamentos...
de la chalana al último modelo colachata...Tres colores que exigen campeonato,
que han salido a buscarlo a punta de coraje y dientes apretados... ". La
explicación puede tener muchas puntas, pero evidentemente que el momento histórico
influyó y mucho. Los acontecimientos políticos y el ascenso de las clases trabajadoras,
contribuyeron a que el humilde club se volviera un correlato deportivo de las
luchas libradas en aquellos años tan fermentales. Huracán representó entonces,
en el imaginario popular, a las fuerzas obreras en lucha por una vida mejor. Peñarol
y Nacional , por contrapartida, pasaban a ser visualizados como la metáfora de
la dictadura que daba sus primeros pasos. Era lo nuevo contra lo viejo, el cambio
de estructuras contra lo enquistado desde "siempre" en el poder.
En lo estrictamente futbolístico, Huracán
tuvo una campaña impresionante, siendo puntero del campeonato en prácticamente
toda su extensión. Casi 150.000 entradas vendidas marcan las cifras del llamado
"boom"; 53.583 de ellas en la inolvidable final del 13 de octubre con Bella Vista,
sin duda, uno de los diez partidos más recordados en la historia del fútbol uruguayo.
Es en 1968 que surge uno de los
símbolos más identificados con Huracán Buceo: el Topo Gigio. Un grupo de jóvenes
hinchas, encabezados por los hermanos Vítola, tuvo la idea de crear una figura
que fuera representativa del momento, y nada más indicado que el famoso ratón
que por esa época hacía las delicias de grandes y chicos por medio de la televisión.
1969 es el año donde Huracán Buceo conquista
el ascenso a Primera "A", en una campaña donde vuelve a convocar a muchísima gente.
Tras una más que meritoria campaña, el 9 de noviembre y a falta de dos fechas,
de la mano de don Héctor Giorello, el Hura se corona campeón en la histórica ciudad
de Las Piedras y genera una caravana que algunos comparan incluso con los festejos
del ´50. La revista "Deportes" cubría
con estas palabras el celebrado ascenso: "Culminó este año, el dorado sueño
de Huracán Buceo. Lo que estuvo latente en la temporada 1968 y en la instancia
final no pudo hacerse realidad, en este 1969 y "madrugando" lo fue en la tarde
del último domingo. (...) Premio justo, para una entidad que modestamente, luchando
en meteórica trayectoria desde los planos más bajos, apuntalado por el fervor
de un populoso barrio y también por buena parte de la afición deportiva que volcó
sus simpatías hacia ella, ha llegado a la cima, a la meta anhelada. Y tendremos
en 1970 a Huracán Buceo en el círculo máximo, como inyección vivificante para
nuestro fútbol. Enhorabuena su ascenso, y en el jubiloso instante que desborda
toda la emoción, todo el afán contenido, extendemos las más efusivas felicitaciones
a todos quienes conforman esa fabulosa familia del club del Buceo. Señalamos
finalmente que esa presentación de Huracán Buceo en Las Piedras, dio origen a
un acontecimiento excepcional, que hizo vibrar a la vecina ciudad del departamento
de Canelones. Es que la caravana que desde la mañana se puso en marcha para alentar
y estar corazón a corazón con el equipo tricolor, significó algo de tono espectacular,
quizás, sin exagerar, desconocido. Las Piedras conoció y admiró el fervor de esa
parcialidad que colmó y desbordó las instalaciones del Parque Artigas, y más aún,
todo lo hizo pequeño. (...) El atardecer del domingo, se engalanó de colores rojos,
blancos y negros, de repicar de tamboriles, de charangas, de cantos que salieron
de Las Piedras, asombraron por la ruta 5, sacudieron la tranquilidad de La Paz,
de Colón y cubrieron de gloria la histórica noche en el querido barrio costero."
Al llegar a Comercio, donde lo esperaba
todo el barrio para saludar el paso de los campeones, la imponente caravana de
100 camiones y más de 500 autos se encontró, en medio de esa multitud, con una
gigantesca letra "A" que de vereda a vereda oficiaba de puerta a la gloria. El
viejo Huracán Buceo del barrio de "La Lata" estaría por fin en Primera División.
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